Luchan por visibilizar a sus hijos en el penal femenil de San Francisco Tanivet

OAXACA. Una decena de mujeres privadas de la libertad en el penal femenil de San Francisco Tanivet, municipio de Tlacolula de Matamoros, vive con sus hijos e hijas, en forma permanente dentro del reclusorio de Oaxaca.

La convivencia intramuros se dificulta aún más cuando madre y padre están bajo proceso, y se vuelve tortuosa al saber que en algún momento habrán de ser separados por disposición oficial, privilegiando el bien superior de la niñez.

La población total penitenciaria en Oaxaca es de 4 mil 15 personas privadas de la libertad, 177 son mujeres, de las cuales, 147 están en proceso y 30 sentenciadas; 34 se identifican como personas indígenas y el 90 por ciento asegura ser madre.

Pedro Sandoval Martínez, titular de la Defensoría en Centros de Reinserción informó que en Oaxaca dejaron de operar centros penitenciarios mixtos, donde muchas veces las mujeres padecían abusos, por lo que de algunos años a la fecha —procesadas y sentenciadas por delitos federales y comunes— están en San Francisco Tanivet.

Actualmente, 10 internas viven con sus hijos e hijas, de entre siete meses y cuatro años de edad, destacan cuatro niñas nacidas durante la pandemia; la cifra es variable, ya que es una población en cambio constante, pues en ocasiones los niños suelen salir a convivir con el resto de la familia y comenzar el proceso de desapego.

Llevo diez años presa, y mi bebé tiene ocho meses de edad. Me embaracé dentro de la prisión, pero el compañero no se hizo responsable, y cursé mi embarazo sola”, comentó una interna.

Y, continuó, “cuando me enteré (del embazo) me angustié. Mi bebé había sido concebido en el penal. Me dio mucha pena. No es lo mismo tener un hijo allá afuera, que en la prisión. Sin embargo, aquí cambió mi sentido de la maternidad, hoy estoy al pendiente del desarrollo de mi bebé”.

Personal de la Defensoría de las áreas especializadas en Centros de Reinserción y atención a niñas, niños y adolescentes confirmó que una vez que se acerca el trabajo de parto, las embarazadas son trasladadas al hospital general de los Servicios de Salud del Estado, según el protocolo.

A los pocos días del alumbramiento, las mujeres regresan al penal al área destinada para ellas y sus hijos, posteriormente, empieza la interacción con el resto de la población del penal, donde madre e hijo comparten la cama de la celda y espacios comunes”, observó el defensor.

Por gestión de la autoridad penitenciaria, mensualmente, acude a este penal femenil un médico especialista en pediatría , quien otorga consultas de manera gratuita, algo que no todas las reclusas tienen.

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