Sobreexplotación, causa de desabasto de agua en Parral

Causan sequía, sobrepoblación y sobreexplotación escasez de agua en Parral, Matamoros, San Francisco del Oro y en comunidades de Santa Bárbara.
Una solución es fomentar la cultura de ahorro y de reciclado del vital líquido; este planteamiento debe ejercerse desde lo particular, invirtiendo los ciudadanos en sus propios equipos potabilizadores. Invertir en planta recicladora de las aguas grises y negras que puede derivar agua segura para beber.

El agua en la ciudad de Parral podría agotarse.

En los últimos años, la aguda sequía, la sobreexplotación de los mantos acuíferos y la sobrepoblación a una tasa de 5.7 por ciento cada cinco años, son los principales factores de desabasto de agua en la ciudad de Parral y en municipios de Matamoros, San Francisco del Oro y Santa Bárbara, este último que incluye las comunidades de Punto Alegre, Empalme Aguilera, Corral de Piedra “El Chonte” y San Pedro.

Esas condiciones podrían ser “catastróficas”, indicó Dionisio Pardo Rentería, catedrático en el Instituto Tecnológico de Parral (ITP).

Además, basado en estudios realizados en el ITP en materia de Ingeniería de Minas, en la cuenca hídrica El Verano que provee agua a una parte de la población parralense, se han detectado preocupantes niveles de arsénico, incluso de uranio, materiales peligrosos que ponen en riesgo la salud de los usuarios del vital líquido, si no se le da adecuado tratamiento en la planta potabilizadora de la ciudad, advirtió.
Experto en Geología, Dionisio Pardo Rentería, considera que si persiste la falta de lluvias, el panorama a futuro tiene latente riesgo de que los mantos acuíferos subterráneos colapsen hasta secarse y la ciudad de Parral y el municipio de Matamoros, ya no sean habitables como hasta ahora, afirmó.

En su opinión, las autoridades deben invertir recursos financieros en la construcción de una nueva planta potabilizadora con la capacidad de tratar las aguas que provienen de la sierra y de los tres principales mantos acuíferos que pasan debajo de la ciudad. O en su caso, mejorar la infraestructura instalada, ampliando su capacidad y tecnología, agregó.

Históricamente, la primera fuente de abasto en Parral provino del río “San Gregorio”, hoy conocido como Río Parral, cuyos desbordamientos han provocado inundaciones en más de cinco ocasiones a partir del Siglo XVII a la fecha, específicamente los registrados en los años 1794, 1872, 1932, 1935 y la más devastadora el 8 de septiembre de 1944, cuya magnitud provocó pérdida de vidas humanas y materiales.

A raíz de lo anterior se construyó la Presa Parral, sobre el río del mismo nombre, en el periodo de 1949 a 1951 para contener avenidas y proteger contra inundaciones a la ciudad, así como para abastecer de agua a la ciudad que en aquel entonces tenía una población aproximada de 45 mil personas.

Actualmente, debido a la escasez de lluvias, la Presa Parral se ha secado, generando un problema mayor porque agudizó el desabasto de agua entre la población asentada en la zona poniente de Parral, 22 colonias, obligando el reparto del vital líquido a través de pipas que la extraen de las minas y la procesan en la planta potabilizadora.

Consultado en torno a esta problemática, el Director Técnico de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS), Manuel Ramos, informó que de todas las fuentes de abastecimiento del vital líquido en la zona, se extraen 32 millones 300 mil de litros diarios, lo que equivale a mil millones de litros por segundo mensuales (1 millón de metros cúbicos/mes).

Explicó que la extracción se ha medido en base a macromedidores que regulan el abasto dependiendo del consumo de los usuarios, el cual aumenta durante la temporada de calor, excediendo los 400 litros por segundo que se distribuyen en los cuatro sectores de la ciudad.
No es la primera vez que la presa se seca”, afirmó el catedrático del ITP, quien mencionó que en los años 80´s, hubo una sequía que se prolongó 15 años, cuya afectación generó la necesidad de extraer el recurso del manantial El Verano, que ha surtido agua a la mayoría de las colonias parralenses ubicadas en las zonas norte y oriente de la ciudad en los últimos años.

El agua potable que es tratada desde la planta potabilizadora, ahora se extrae de los pozos subterráneos que se ubican en algunas minas, específicamente la Arbolitos y la Esmeralda, mantos acuíferos que al igual que el de El Verano, están al borde de la sobreexplotación.

Dionisio Alberto Pardo, agregó que la problemática es frecuente en Parral debido a que desde sus inicios su número de habitantes ha crecido.

Datos de los censos de población del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), indican que en entre los años 2005 y 2015, Parral registró una tasa de crecimiento hasta de un 5.76 por ciento, equivalente a más de 30 mil ciudadanos cada 5 años.

Es decir, en el año 2005, Parral tenía 103 mil 519 pobladores; en el 2010, 107 mil 61 y para el año 2015, el INEGI contabilizó 109 mil 510 habitantes. Se estima que con el Censo de Población 2020, el número de habitantes de Parral alcance los 124 mil 781.

“Parral creció en su número de habitantes de manera exponencial entre las décadas de los ochenta y noventa por conflictos políticos y de seguridad que padeció la sierra en aquel entonces. La gente huyó de las comunidades y se estableció aquí, hecho que generó la necesidad de más agua para todos y a lo largo de los años, cada que merman las lluvias se han buscado las fuentes de agua para solucionar el desabasto”, explicó.

SOLUCIONES

Como posibles soluciones a la problemática de disponibilidad y abasto, si el factor del clima no favorece con la caída regular de lluvias, es que los organismos públicos del agua fomenten la cultura de ahorro y de reciclado del vital líquido.

Sin embargo, agregó Dionisio Pardo, este planteamiento debe ejercerse desde lo particular y como ejemplo se refirió a los países de primer mundo, donde en los hogares, sus habitantes invierten en sus propios equipos potabilizadores.

De acuerdo con lo anterior, precisó casos que ya son una realidad en el desierto del Sahara, que debido a las condiciones desérticas de aquella región del medio oriente, logró una planta recicladora de las aguas grises y negras para su uso cotidiano e incluso, que pueden hacer el agua segura para beber.

En México, específicamente en la ciudad norteña de Monterrey, opera una planta recicladora que ya aplica este proceso: Atlatec.

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